Según el más reciente análisis del índice de fraude 2025 de Experian, basado en datos de consorcios internacionales, el fraude basado en identidad representa el 71% de los casos detectados, consolidándose como una de las principales amenazas en el ecosistema digital.
Dentro de esta tendencia, las identidades sintéticas, perfiles de crédito o de comportamiento creados a partir de datos reales y falsos combinados, están redefiniendo la forma en que operan los ciberdelincuentes. Apoyados por inteligencia artificial, los atacantes pueden generar identidades cada vez más creíbles, escalables y difíciles de detectar, afectando especialmente procesos críticos como la apertura de cuentas y el onboarding digital.
A diferencia de los fraudes tradicionales, donde existía una víctima claramente identificable, las identidades sintéticas operan en una zona gris, lo que dificulta su detección temprana y permite que los ataques se prolonguen en el tiempo, generando pérdidas acumulativas para las organizaciones. En muchos casos, estas identidades logran construir historiales financieros creíbles antes de ejecutar el fraude, lo que eleva aún más el nivel de riesgo.
Entre las principales capacidades que están marcando la diferencia destacan:
- Análisis de vínculos entre instituciones, que permite identificar redes de fraude más amplias
- Biometría de dispositivos y comportamiento, para validar la autenticidad de los usuarios en tiempo real
- Modelado a nivel de dirección, que detecta patrones sospechosos en ubicaciones y accesos
- Análisis forense de documentos, clave frente a falsificaciones impulsadas por IA
- Puntuación de riesgo basada en consorcios de datos, que amplía la visibilidad del fraude a nivel sistémico
“Hoy el fraude no solo es más frecuente, sino también más sofisticado. La inteligencia artificial está siendo utilizada para crear identidades falsas con un nivel de realismo sin precedentes, lo que exige a las organizaciones evolucionar hacia modelos de detección más inteligentes y preventivos”, señala Víctor Nieto, Jefe de Gestión de Productos Software Solutions de Experian SpanishLatam.
Un desafío que redefine la ciberseguridad
El avance de las identidades sintéticas evidencia un cambio de paradigma: el fraude ya no es un evento puntual, sino un fenómeno estructural que evoluciona al ritmo de la tecnología.
“La ciberseguridad está entrando en una nueva etapa, donde la clave será la capacidad de anticipación. Las organizaciones que logren integrar datos, inteligencia artificial y colaboración entre industrias estarán mejor preparadas para enfrentar un entorno de fraude cada vez más complejo”, agrega Nieto.
En un contexto donde los volúmenes de transacciones digitales continúan creciendo, fortalecer la detección de identidades sintéticas se vuelve una prioridad estratégica no solo para mitigar riesgos, sino también para generar confianza en los usuarios y habilitar el desarrollo de servicios digitales más seguros, inclusivos y escalables.
A medida que el ecosistema digital sigue expandiéndose, la capacidad de equilibrar seguridad y experiencia de usuario será un factor diferenciador clave. Las organizaciones que logren implementar controles robustos sin fricción innecesaria estarán mejor posicionadas para competir, proteger a sus clientes y sostener su crecimiento en el largo plazo.

