La Organización Panamericana de la Salud (OPS) reiteró la necesidad de fortalecer la donación voluntaria, regular y no remunerada de sangre en los países de las Américas, al considerar que este mecanismo es fundamental para garantizar un suministro seguro, suficiente y oportuno para los sistemas de salud de la región.
Según datos del organismo, el 51.5% de las donaciones de sangre registradas en la región proviene actualmente de donantes voluntarios. Sin embargo, una proporción importante continúa dependiendo de las denominadas donaciones por reposición, realizadas por familiares o allegados de pacientes, una modalidad que limita la disponibilidad constante y predecible de este recurso esencial para la atención médica.
La OPS destacó que, aunque los países de la región han logrado avances en los últimos años, persisten importantes desafíos para alcanzar sistemas de sangre sostenibles y autosuficientes. Las cifras muestran además diferencias significativas entre naciones en cuanto a disponibilidad de sangre, con un promedio regional de 15 donaciones por cada 1,000 habitantes, un nivel que aún resulta insuficiente para cubrir de manera adecuada la demanda en muchos países.
“Cada donación es un acto de solidaridad que salva vidas”, afirmó el Director de la OPS, doctor Jarbas Barbosa. “El acceso equitativo a sangre segura depende, en gran medida, de contar con donantes voluntarios y regulares que permitan responder de manera oportuna a las necesidades de los servicios de salud”.
Para la OPS, aumentar la donación voluntaria —y, especialmente, la donación regular— es clave para garantizar sistemas de sangre más seguros, sostenibles y con mayor capacidad de respuesta.
Las transfusiones de sangre son esenciales para la atención de emergencias, partos complicados, intervenciones quirúrgicas y el tratamiento de enfermedades crónicas. Sin embargo, la dependencia de donaciones por reposición, si bien responde a necesidades inmediatas, no asegura la continuidad del abastecimiento ni permite una adecuada planificación de los servicios.
En contraste, los países que consolidan modelos basados en donantes voluntarios y regulares logran un suministro más estable, reducen riesgos transfusionales y fortalecen la capacidad de respuesta de sus sistemas de salud.
El doctor Barbosa recordó que los sistemas de salud enfrentan el desafío de garantizar el acceso a sangre en todo momento, y además en situaciones de emergencia o desastres. “Superar estas brechas requiere fortalecer políticas públicas y programas que promuevan la donación voluntaria y no remunerada”, subrayó.
Este año, la campaña se desarrolla bajo el lema “Una gota de humanidad. Donemos sangre. Salvemos vidas”, que destaca el valor de cada donación como un acto de solidaridad que contribuye a salvar vidas y fortalecer los sistemas de salud.

