Errores humanos y baja inversión mantienen en riesgo la ciberseguridad de las empresas

La acelerada transformación digital que experimentan las organizaciones ha incrementado la necesidad de fortalecer las estrategias de ciberseguridad, en un contexto donde los errores humanos y la falta de inversión sostenida continúan figurando entre las principales vulnerabilidades que enfrentan las empresas. Especialistas advierten que estas debilidades pueden derivar en incidentes capaces de afectar la continuidad operativa, la reputación corporativa y la seguridad de la información.

Acciones cotidianas como abrir correos electrónicos de origen dudoso, descargar archivos no autorizados, acceder a sitios web inseguros o conectar dispositivos externos a equipos corporativos pueden facilitar ataques informáticos, robo de credenciales, instalación de malware o secuestro de datos mediante ransomware. De acuerdo con expertos, este tipo de incidentes continúa teniendo en el factor humano una de sus principales puertas de entrada.

Datos de FortiGuard Labs de Fortinet reflejan la magnitud del desafío. Durante 2025, Panamá registró 4.8 mil millones de intentos de ciberataques y cerca de 3 mil millones de escaneos activos dirigidos a infraestructuras digitales públicas y privadas. A nivel global, el Panorama de Amenazas 2026 advierte que la inteligencia artificial, la automatización y la actividad en la dark web están acelerando la sofisticación y velocidad de las amenazas digitales.

Antonio Pérez, gerente general de Grupo EULEN Panamá, señaló que la capacitación de los colaboradores debe ser considerada un componente esencial dentro de cualquier estrategia de defensa. Según explicó, los usuarios no deben ser vistos como el eslabón más débil de la cadena de seguridad, sino como una línea de protección que requiere formación continua y herramientas adecuadas para identificar riesgos y actuar de manera preventiva.

Entre las prácticas de mayor riesgo identificadas en entornos corporativos destacan:

  • Interactuar con correos fraudulentos o campañas de phishing.
  • Navegar en sitios web no confiables o sin reputación validada por los controles corporativos.
  • Descargar aplicaciones, documentos o archivos no autorizados.
  • Utilizar dispositivos externos sin políticas de control o prevención de fuga de información.
  • Compartir credenciales corporativas por canales no seguros

Ante un panorama de amenazas cada vez más complejo, las organizaciones están adoptando modelos de seguridad como Zero Trust, que establece que ningún usuario o dispositivo debe considerarse confiable por defecto. Los expertos coinciden en que la protección digital requiere una visión integral que combine tecnología, monitoreo continuo, gestión del riesgo y capacitación permanente del personal, con el objetivo de fortalecer la resiliencia empresarial frente a los desafíos del entorno digital actual.

Los especialistas coinciden en que la ciberseguridad debe abordarse desde una visión integral que combine tecnología, monitoreo continuo, gestión del riesgo y formación permanente de los colaboradores, especialmente en un escenario donde las amenazas evolucionan con mayor velocidad y sofisticación.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *