La Organización Mundial de la Salud advirtió que el consumo excesivo de sal continúa siendo uno de los principales factores de riesgo para enfermedades cardiovasculares e hipertensión en las Américas, pese a las recomendaciones internacionales que sugieren limitar la ingesta diaria de sodio. Según el organismo, los adultos no deberían consumir más de 2.000 miligramos de sodio al día, equivalente aproximadamente a una cucharadita de sal, mientras que en los niños las cantidades recomendadas son aún menores.
En el marco de la Semana de Sensibilización sobre la Sal 2026, que se desarrolló del 11 al 17 de mayo, la Organización Panamericana de la Salud reiteró la necesidad de fortalecer la conciencia ciudadana sobre los riesgos asociados al exceso de sodio en la alimentación diaria. Fabio da Silva Gomes, asesor en Nutrición y Actividad Física de la OPS, explicó que gran parte de la población consume niveles muy superiores a los recomendados, muchas veces sin saberlo.
El especialista señaló que el mayor aporte de sodio no proviene de la sal añadida en la mesa, sino de alimentos procesados y ultraprocesados. Indicó que cerca del 80% del sodio consumido actualmente se encuentra en productos como embutidos, botanas, cereales para desayuno y otros alimentos industrializados, cuyo consumo ha aumentado significativamente en toda la región.
La OPS también aclaró que, aunque existen distintos tipos de sal en el mercado, como la sal marina, la sal rosada del Himalaya y las sales gourmet, todas contienen principalmente cloruro de sodio y representan riesgos similares cuando se consumen en exceso. Aunque algunas contienen minerales adicionales, estos no compensan los efectos negativos asociados a una ingesta elevada de sodio sobre la salud cardiovascular y renal.
Entre los principales desafíos para reducir el consumo de sodio en las Américas, la organización identificó la resistencia de la industria alimentaria frente a regulaciones más estrictas. Según la OPS, algunas empresas buscan retrasar políticas obligatorias cuestionando evidencia científica o promoviendo medidas voluntarias menos efectivas, especialmente en temas relacionados con etiquetados frontales de advertencia y límites legales de sodio en productos procesados.
Ante este escenario, los expertos recomiendan disminuir el consumo de alimentos ultraprocesados y priorizar comidas preparadas en casa, lo que permite tener mayor control sobre los ingredientes y la cantidad de sal utilizada. Asimismo, sugieren ajustar gradualmente las recetas para acostumbrar el paladar a sabores menos salados y fomentar hábitos más saludables dentro del entorno familiar.
La OPS destacó que países como Argentina, México y Colombia ya implementan etiquetas frontales de advertencia para alertar a los consumidores sobre productos con alto contenido de sodio, medidas que han demostrado reducir la compra de estos alimentos. El organismo reiteró que su meta, alineada con la OMS, es lograr una reducción relativa del 30% en la ingesta de sal a nivel mundial, como parte de los esfuerzos para prevenir enfermedades no transmisibles y mejorar la salud pública en la región.

