La artritis reumatoide (AR) es una enfermedad autoinmune crónica cuyo síntoma más conocido es el dolor articular, pero especialistas advierten que también puede afectar tejidos y órganos en distintas partes del cuerpo.
Estos síntomas inusuales, que pueden aparecer y desaparecer con el tiempo, suelen pasar desapercibidos y retrasar el diagnóstico oportuno, aumentando el riesgo de complicaciones. Algunos de estos síntomas pueden ser:
1. Moretones con facilidad. Las personas con AR pueden presentar hematomas frecuentes debido a una disminución en el recuento de plaquetas, causada por la propia enfermedad o por medicamentos como los corticosteroides. Esta alteración dificulta la coagulación normal de la sangre y debe ser evaluada mediante análisis clínicos.
2. Debilidad y fatiga persistente. La inflamación crónica asociada a la AR puede provocar anemia de enfermedad crónica, una condición que genera cansancio extremo, palidez, falta de aire y debilidad generalizada, incluso en personas con niveles normales de hierro almacenado.
3. Afecciones en la piel. La AR puede manifestarse con nódulos reumatoides, especialmente en codos, manos y pies, así como con lesiones dolorosas asociadas a vasculitis, una inflamación de los vasos sanguíneos que, en casos severos, puede comprometer el flujo sanguíneo y requiere atención médica especializada.
4. Picazón, sequedad y molestias en los ojos. El síndrome del ojo seco es frecuente en pacientes con AR y puede causar visión borrosa, ardor e irritación ocular. Esta afección requiere evaluación oftalmológica para evitar daño en la superficie del ojo y mejorar la calidad de vida.
5. Dolor agudo en el pecho. La inflamación de las articulaciones que conectan las costillas con el esternón puede causar costocondritis, un dolor torácico intenso que no es de origen cardíaco, pero que debe evaluarse médicamente, ya que las personas con AR tienen mayor riesgo de enfermedades cardiovasculares.
6. Dolor e inflamación en tobillos y pies. La AR suele afectar las articulaciones de los pies, provocando hinchazón, rigidez y deformidades como juanetes, dedo en martillo o fascitis plantar, lo que puede dificultar la movilidad y requerir tratamiento farmacológico, fisioterapia o cambios en el calzado.
7. Hormigueo o entumecimiento en las manos. La inflamación crónica puede comprimir los nervios de la muñeca y desencadenar el síndrome del túnel carpiano, caracterizado por dolor, ardor y pérdida de sensibilidad en las manos, una condición frecuente en personas con AR.
8. Niebla mental. Pacientes con AR reportan problemas de memoria, concentración y claridad mental, conocidos como niebla cerebral, asociados a la inflamación sistémica, el dolor crónico, la fatiga y el impacto emocional de la enfermedad.
9. Síndrome de Raynaud. La AR puede alterar la circulación sanguínea y provocar que los dedos de manos y pies cambien de color y se entumezcan ante el frío o el estrés, una condición que requiere control médico para prevenir complicaciones.
Los especialistas recomiendan consultar si estos síntomas persisten, empeoran o afectan la vida diaria, especialmente si se acompañan de dolor o inflamación articular. El dolor en el pecho siempre debe evaluarse de inmediato. Un diagnóstico temprano por un reumatólogo permite iniciar tratamiento oportuno y reducir el impacto de la artritis reumatoide en la salud y la calidad de vida.

