A nivel global, se estima que la Artritis Reumatoide (AR) afecta entre el 0.3% y el 1.2% de la población mundial, lo que representa a millones de personas enfrentando dolor crónico y discapacidad. La AR es una enfermedad autoinmune sistémica y crónica que, si no se trata adecuadamente, provoca daños irreversibles en las articulaciones.
Estudios epidemiológicos en Latinoamérica sugieren una prevalencia de hasta el 0.5% en adultos . Para Panamá, esto se traduce en una población afectada que supera los 15,000 panameños, quienes requieren diagnósticos tempranos y acceso a terapias de alta eficacia para mantener su funcionalidad laboral y personal.
La AR se caracteriza por generar la acumulación e infiltración de sustancias químicas proinflamatorias en el espacio sinovial, donde se encuentran los extremos de los huesos que forman la articulación. El sistema inmunológico se confunde y ataca al cuerpo con una respuesta inflamatoria crónica en los dedos de manos y pies, las muñecas, codos, cadera, tobillos y rodillas.
La Fundación de Artritis Reumatoide de Panamá (FUNARP) ha subrayado la importancia de la educación médica continua y del empoderamiento de los pacientes para enfrentar estas enfermedades. Sin embargo, aún persisten retos como el diagnóstico tardío y las limitaciones en el acceso a tratamientos biológicos avanzados.
En el marco del Congreso Panamericano de Reumatología (PANLAR 2026), que reunió en territorio panameño a los mayores expertos del continente, AbbVie presentó datos de un estudio clínico que busca transformar el manejo de la Artritis Reumatoide (AR).
Durante las sesiones científicas de PANLAR, AbbVie destacó que el paradigma del tratamiento ha evolucionado. Ya no se trata solo de reducir el dolor, sino de alcanzar la remisión.
Destacan que el primer año de diagnóstico es la “ventana de oro”’: alcanzar la remisión en este periodo eleva al 80% las posibilidades de que el paciente mantenga su enfermedad bajo control a largo plazo, reduciendo además el riesgo de infartos y otras complicaciones graves. Si no se alcanza la remisión en el primer año, aunque se logre después, las probabilidades de éxito sostenido caen a un 30% o 40%.
Además, un tratamiento oportuno disminuye la necesidad de cirugías ortopédicas y frena las alteraciones radiográficas (daño óseo visible) reduciendo significativamente los costos indirectos y las visitas hospitalarias.
“Aunque la Artritis Reumatoide no tiene una cura definitiva, el avance de la ciencia hoy nos permite hablar de remisión clínica como un objetivo alcanzable”, señaló Diana Hernández, directora médica de AbbVie para el Clúster Norte. “La remisión significa llevar la actividad de la enfermedad a niveles mínimos o imperceptibles, permitiendo que el paciente recupere su calidad de vida, regrese a sus actividades cotidianas y evite la progresión del daño articular”.
El estudio presentado por AbbVie aborda la brecha terapéutica en la Artritis Reumatoide (AR), donde el objetivo principal es la remisión clínica, una meta que más del 50% de los pacientes aún no logra alcanzar, incluso con terapias avanzadas. Debido a que la progresión de la enfermedad reduce las probabilidades de éxito, la investigación enfatiza la necesidad de optimizar las estrategias de tratamiento de forma temprana.

