Gremios revisan implicaciones de una eventual adhesión de Panamá a la OCDE

La posible adhesión de Panamá a la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE), es analizada por los principales gremios empresariales del país.

Durante tres días, CADE 2026, organizado por la Asociación Panameña de Ejecutivos de Empresa (APEDE) permitió analizar el panorama con mayor profundidad.

El análisis del BID abordó el tema de la reputación y la confianza. Panamá ha avanzado en la prevención del blanqueo de capitales y en el intercambio de información fiscal, pero aún enfrenta observaciones técnicas, especialmente en materia de sustancia económica y transparencia efectiva.

Giulia De Sanctis, Presidenta Asociación Panameña de Ejecutivos de Empresa, manifestó que lo que dejó CADE 2026 es, en esencia, una hoja de ruta clara: Panamá tiene fortalezas, pero necesita cerrar brechas; tiene oportunidades, pero debe alinear sus decisiones con sus aspiraciones; tiene el potencial para competir a nivel global, pero eso exige coherencia. Elevar estándares no es un discurso, es mejorar la calidad de las instituciones, fortalecer la educación, impulsar la innovación, revisar las reglas que afectan la competencia y asegurar que las decisiones públicas respondan a una visión de país.

Hay una brecha entre el discurso y la ejecución: se habla de competitividad, pero existen marcos regulatorios que limitan la competencia; se habla de institucionalidad, pero hay percepciones de debilidad en la calidad de los servicios públicos y en la consistencia de las decisiones; se habla de transparencia, pero aún hay espacios donde los procesos no generan la confianza necesaria. En un contexto global donde la inversión busca certeza, previsibilidad y reglas claras, cualquier señal contradictoria tiene un impacto directo en la competitividad del país, agregó De Sanctis.

En tanto, la Cámara de Comercio, Industrias y Agricultura de Panamá (CCIAP) considera cinco acciones pertinentes:

1- Visión de Estado.  Este proceso debe asumirse con visión de Estado y a largo plazo. Con decisiones consistentes, coordinadas entre los tres Órganos del Estado y sus instituciones, y con una ejecución efectiva que dé resultados tangibles.

    2- Implementación sostenible. Adherirse no es suficiente, la verdadera prueba está en la implementación. Es indispensable demostrar que el país puede implementar políticas públicas de manera coherente, sostenida y creíble en el tiempo. La confianza internacional se construye con instituciones que funcionan, con procesos transparentes y con una gobernanza que garantice estabilidad más allá de coyunturas.

    3- Proceso Inclusivo. Este camino debe ser inclusivo. Las estrategias que se adopten deben incorporar a los sectores impactados —empresarial, financiero y legal, entre otros — para alinear posturas y construir soluciones creativas que permitan fortalecer nuestras ventajas competitivas, en armonía con los estándares internacionales. Solo así se logrará un proceso sostenible y con legitimidad.

    4- Comunicación oportuna y consistente. Es fundamental explicar con claridad los beneficios y los compromisos que el país asume. Una comunicación transparente y continua permite una participación en la toma de decisiones y en su implementación, evitando que este proceso se perciba como una imposición y consolidando el respaldo nacional.

    5- Coherencia institucional. La adhesión a estándares internacionales exige consistencia entre lo que se decide, lo que se comunica y lo que se ejecuta. La institucionalidad se fortalece cuando hay alineación entre políticas públicas, capacidades del Estado y resultados concretos

    Para Aurelio Barría Pino, presidente de la CCIAP, Panamá enfrenta una oportunidad clara. Alinear sus prácticas con estándares internacionales no debe verse como una imposición externa, sino como una herramienta para mejorar su propio desempeño interno. La OCDE es una referencia de buenas prácticas que permite fortalecer la gestión pública, elevar la competitividad y generar mayor confianza en todos los niveles.

    Panamá no está ante una disyuntiva entre soberanía y cumplimiento. Está ante la oportunidad de consolidar ambas. Apostarpor estándares internacionales es apostar por un país más sólido, más confiable y mejor preparado para competir en el futuro. Esa es la verdadera dimensión de este momento, destacó Barría Pino.

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