La revisión del salario mínimo, que cada dos años genera intensos debates entre trabajadores y empleadores, vuelve a ocupar la agenda nacional. Sin embargo, para la Asociación Panameña de Ejecutivos de Empresa (APEDE), esta discusión se ha vuelto rutinaria y desconectada de las causas profundas que afectan la calidad de vida de los panameños. Mientras unos reclaman el alto costo de vida y otros advierten sobre la pérdida de empleos, especialmente en las MIPYMES, miles de trabajadores continúan enfrentando una realidad económica cada vez más compleja.
Giulia De Sanctis, Presidenta Asociación Panameña de Ejecutivos de Empresa (APEDE), señala que el verdadero desafío no radica únicamente en establecer un nuevo monto de salario mínimo, sino en comprender el contexto laboral actual. Casi el 50% de la población ocupada no agrícola está en la informalidad, sin contratos, sin cotización a la seguridad social y con acceso limitado a crédito, lo que compromete su estabilidad futura. A esto se suma que cerca del 29% de los asalariados privados se encuentran dentro del rango del mínimo, mientras que el 71% gana por encima de ese nivel, lo que evidencia que el ajuste salarial no resuelve por sí mismo el alto costo de la vida.
De Sanctis advierte que la comisión de salario mínimo, creada hace casi medio siglo, responde a un modelo laboral que ya no refleja la realidad del país. Hoy Panamá enfrenta cambios acelerados derivados de la digitalización, automatización, nuevas dinámicas de contratación por servicios profesionales y un crecimiento persistente de la informalidad. Por ello, APEDE considera que limitar la discusión al salario mínimo impide abordar soluciones sostenibles para mejorar el bienestar de los trabajadores.
En ese contexto, APEDE insiste en que el debate debe incorporar la necesidad de reducir los costos que enfrentan los ciudadanos ante la ausencia de servicios públicos eficientes. Salud, agua potable, movilidad, educación y acceso a alimentos son áreas donde una mejor gestión pública podría disminuir significativamente la presión económica sobre las familias. Para el gremio, mejorar estos servicios es tan urgente como revisar el salario mínimo, ya que impactan de manera directa en la calidad de vida.
Otro punto clave señalado por la asociación es la relación entre educación y mejores ingresos. Los datos del INEC muestran que más del 83% de quienes no completaron estudios formales y casi el 70% de quienes solo tienen primaria se ubican en el rango del salario mínimo. En contraste, el 88% de quienes ganan más de $600 mensuales cuentan con formación técnica o universitaria. Para APEDE, esto confirma que elevar la calidad educativa y fortalecer la formación técnica es esencial para impulsar la movilidad social y permitir que más panameños accedan a salarios superiores.
APEDE también subraya que la productividad debe ocupar un lugar central en la discusión. Citando recomendaciones de organismos como el BID, Banco Mundial, CEPAL y OCDE, el gremio sostiene que los salarios solo crecen de manera sostenible cuando aumenta la productividad del país. Para ello, considera indispensable que las MIPYMES —que representan más del 90% del tejido empresarial— cuenten con apoyo para tecnificarse, formalizarse y capacitar a su personal sin comprometer su estabilidad financiera, especialmente ante mayores cargas laborales como las alzas programadas de la cuota patronal de la CSS.
Finalmente, la asociación recalca su compromiso con promover un mercado laboral moderno, competitivo y justo. APEDE insiste en que Panamá debe avanzar hacia un modelo donde la formalidad sea atractiva, la productividad impulse mayores ingresos y el talento de los trabajadores sea reconocido. “Las políticas públicas deben ser responsables, técnicas y sostenibles para evitar efectos adversos en el empleo”, sostiene el gremio, que además reitera su disposición al diálogo en la mesa tripartita, mientras llama al país a reflexionar sobre el modelo de desarrollo que garantizará un futuro próspero para más panameños.

