Aseguradoras bajo presión: el cambio climático eleva pérdidas y vulnerabilidades en la región

La limitada penetración de seguros en América Latina —y especialmente en países como Panamá— mantiene a millones de personas y empresas vulnerables frente al creciente impacto de fenómenos climáticos extremos. Así lo destaca el informe “Cambio Climático, Riesgos Extraordinarios y Políticas Públicas”, elaborado por MAPFRE Economics y presentado en el marco de la COP30.

Según el estudio, en la región solo cerca del 19 % de las pérdidas económicas causadas por desastres naturales cuenta con cobertura aseguradora. El resto debe ser asumido directamente por familias, empresas y gobiernos, evidenciando una baja cultura de protección financiera ante inundaciones, olas de calor, tormentas severas y otros eventos cuyo efecto se ha intensificado durante la última década, una situación a la que Panamá tampoco es ajena.

Las elevadas brechas de aseguramiento por catástrofes naturales (gap CatNat) en muchas regiones se explican, principalmente, por la baja penetración de los seguros en economías emergentes, la creciente concentración de la población en ciudades y áreas de alto riesgo, y la mayor frecuencia y severidad de eventos extremos asociados al cambio climático.

Estas son algunas de las conclusiones del informe “Cambio Climático, Riesgos Extraordinarios y Políticas Públicas”, que analiza el impacto creciente del cambio climático sobre los riesgos extraordinarios que cubre la actividad aseguradora, en un contexto de intensificación de fenómenos extremos y ampliación de la brecha de protección frente a desastres naturales.

Durante la presentación participaron Mónica Zuleta, directora corporativa de Sostenibilidad de MAPFRE, y Ricardo González, director de Análisis, Estudios Sectoriales y Regulación de MAPFRE Economics. González resaltó que “las pérdidas aseguradas derivadas de fenómenos catastróficos han mostrado una tendencia ascendente sostenida a largo plazo, situándose, según el Swiss RE Institute, en un rango de crecimiento anual del 5 % al 7 % desde 1992”.

“Si bien este incremento suele atribuirse al impacto del cambio climático, también influyen otros factores como el crecimiento económico y demográfico, la expansión de zonas vulnerables con sistemas de alerta temprana o planes de evacuación y prevención poco desarrollados, y el alza en los valores inmobiliarios”, añadió.

El informe advierte, además, que las pérdidas económicas asociadas a fenómenos meteorológicos y climáticos extremos están aumentando y se prevé que continúen al alza debido a la mayor frecuencia y gravedad de las catástrofes provocadas, entre otros factores, por el calentamiento global. Según la investigación de MAPFRE, en 2024 este tipo de catástrofes provocaron pérdidas económicas superiores a los 300.000 millones de dólares por noveno año consecutivo, un 14 % más, de los cuales cerca de 145.000 millones de dólares estaban asegurados.

El informe destaca la importancia de desarrollar marcos de colaboración entre las administraciones públicas y el sector asegurador para gestionar y compartir riesgos de desastres, tomando como referencia modelos como el Consorcio de Compensación de Seguros en España, que indemnizar siniestros extraordinarios.

Asimismo, subraya la necesidad de:

  • Promover incentivos para la prevención y reducción de riesgos frente a fenómenos climáticos adversos, por ejemplo a través de sistemas de alerta temprana que proporcionen datos en tiempo real sobre la intensidad y trayectoria de tormentas, inundaciones, olas de calor o incendios forestales.
  • Incrementar las medidas orientadas a ampliar la cobertura aseguradora, mediante soluciones innovadoras como los seguros paramétricos, que ofrecen una respuesta rápida y eficiente ante desastres climáticos al realizar pagos automáticos basados en parámetros medibles y predefinidos, como la velocidad del viento, la cantidad de lluvia o la intensidad de una sequía.

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