Estatuillas de los Premios Pasaporte Abierto 2026 resaltan el orgullo de ser panameño

Con más de tres décadas dedicadas a rescatar y proyectar el folclore panameño a través del arte, Alexander Alarcón se ha consolidado como uno de los artesanos más emblemáticos del país, llevando las raíces culturales de Panamá a escenarios internacionales.

Su talento ha trascendido fronteras: sus obras se exhiben en los cinco continentes, incluyendo una galería permanente en la sede de la UNESCO, en la ONU, que cuenta con 25 de sus piezas. Además, su arte forma parte del museo artesanal dentro de la Embajada de Panamá en Uruguay, demostrando que la identidad panameña también se expresa con orgullo en el exterior.

Alarcón es el creador de las estatuillas que serán entregadas en los Premios Pasaporte Abierto Internacional, reconocidos por la Organización Mundial de Periodismo Turístico (OMPT).

Entre ellas destacan:

  • La Reina Congo, representa la fuerza, el liderazgo y la resiliencia de la mujer afrodescendiente panameña. Es símbolo de dignidad, herencia ancestral y continuidad cultural.
  • El Diablo Congo, figura que en las danzas tradicionales encarna la lucha del pueblo contra la opresión colonial, recordando la victoria del bien sobre el mal.

A lo largo de su trayectoria, Alarcón ha confeccionado más de 1,300 estatuillas que reflejan la esencia del país, pero asegura que su mayor satisfacción es enseñar y compartir sus conocimientos con las nuevas generaciones. “Poder trascender y dejar un legado a los jóvenes amantes del folclore es mi mayor logro. Hoy siento que nuestras tradiciones son más valoradas que nunca”, afirma el artista.

Pasión y pedagogía a través del arte

Diseñador gráfico de profesión, Alexander combina su formación técnica con un profundo amor por el dibujo y la pintura. Cada una de sus piezas es una lección de historia y cultura: desde las polleras hasta las danzas tradicionales, el artista busca resaltar las diferencias y matices que identifican a cada región del país.

“A simple vista pueden parecer similares, pero cada figura encierra una historia distinta. Los colores, los atuendos y los accesorios varían según la región, y en esos detalles está la riqueza de nuestra diversidad cultural”, explica.

Su trabajo no solo enaltece el folclore panameño, sino que también educa visualmente al espectador, convirtiendo cada estatuilla en un símbolo de orgullo nacional.

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