Reforzar la vigilancia y asegurar el uso adecuado de los medicamentos agonistas del receptor del péptido similar al glucagón tipo 1 (GLP-1), es la recomendación que hace la Organización Panamericana de la Salud (OPS) ante reportes crecientes de efectos adversos asociados a su uso indebido.
La OPS señaló en una reciente alerta epidemiológica que en los últimos meses, varios países informaron eventos adversos de diversa gravedad vinculados al uso de estos medicamentos —como semaglutida, dulaglutida, liraglutida, tirzepatida, entre otros—, indicados para el tratamiento de la diabetes tipo 2 bajo criterios específicos y, en algunos casos, para la obesidad.
La obesidad es reconocida como una enfermedad crónica que requiere un abordaje integral y sostenido. En este contexto, la OPS subraya que el uso de intervenciones farmacológicas debe evaluarse cuidadosamente dentro de modelos de atención multidisciplinarios centrados en la persona, considerando el perfil clínico individual, las comorbilidades y la relación beneficio-riesgo de cada opción terapéutica.
Los medicamentos GLP-1 actúan regulando el apetito y el metabolismo, pero su uso debe limitarse a las indicaciones aprobadas y enmarcarse en un plan clínico estructurado con monitoreo periódico. La OMS ha emitido orientaciones globales sobre su uso adecuado y supervisado, basadas en evidencia científica actualizada.
Los efectos adversos más frecuentemente reportados son gastrointestinales y suelen ser transitorios. No obstante, se han descrito eventos menos frecuentes, pero potencialmente graves, como pancreatitis aguda, enfermedad biliar y obstrucción intestinal, además de otros riesgos poco comunes que continúan en evaluación.
La OPS recomienda a los países de las Américas:
- Asegurar que el uso de agonistas GLP-1 se limite a las indicaciones aprobadas por la autoridad regulatoria nacional, en el contexto de un plan integral y de largo plazo de manejo de la obesidad o la diabetes, según corresponda.
- Capacitar al personal de salud sobre riesgos, interacciones, contraindicaciones y signos de alarma.
- Fortalecer los sistemas nacionales de farmacovigilancia para detectar y notificar oportunamente eventos adversos, incluidos aquellos asociados al uso fuera de indicación o a la adquisición por canales no autorizados.
- Intensificar la supervisión del mercado farmacéutico y la cadena de suministro para prevenir la circulación de productos subestándar o falsificados.
- Desarrollar estrategias de comunicación dirigidas a la población y al personal de salud, que informen sobre los riesgos del uso sin supervisión médica y sobre los canales oficiales de notificación de eventos adversos.

