La Inteligencia Artificial (IA) avanza como uno de los principales motores de la transformación digital y la competitividad empresarial en Panamá, al pasar de ser una tendencia emergente a una herramienta aplicada en procesos reales dentro de las organizaciones. Este fue uno de los ejes centrales analizados por expertos del sector académico y representantes del sector público durante un desayuno empresarial organizado por la Asociación de Empresas del Área Panamá Pacífico (ADEDAPP), donde se abordó el impacto actual de la IA en la productividad y eficiencia del entorno corporativo.
Durante el encuentro se destacó que la IA ya se encuentra integrada en áreas clave de la operación empresarial, especialmente en procesos administrativos, transaccionales y de soporte, permitiendo automatizar tareas, optimizar recursos y mejorar la toma de decisiones. Sectores como la logística y la gestión del talento humano concentran algunos de los avances más visibles, con soluciones orientadas a la eficiencia operativa, el análisis de datos y la optimización de flujos de trabajo.
El director general del Georgia Tech Panama Logistics Innovation & Research Center, Jorge Barnett, explicó que la adopción de la IA ha comenzado principalmente en procesos simples antes de avanzar hacia operaciones más complejas: “La primera línea de cambio se ha dado principalmente en sistemas transaccionales, donde la Inteligencia Artificial puede automatizar flujos o procesos que son bastante simples”.
Barnett destacó que esta evolución ya es visible en áreas como atención al cliente, donde las primeras interacciones son gestionadas por sistemas basados en IA, mejorando la eficiencia y la confiabilidad del servicio. En logística, señaló que la tecnología suele impactar primero tareas administrativas antes de llegar a procesos operativos físicos.
Más allá del uso de la tecnología, los especialistas coincidieron en que el mayor desafío está en cómo se integra la IA al trabajo humano. Barnett advirtió que una implementación sin considerar a los colaboradores puede generar resistencia, mientras que un enfoque centrado en las personas permite potenciar capacidades y mejorar el desempeño:
“La empresa muchas veces quiere implementar la IA sin incorporar al empleado, y ahí es donde el empleado siente que la tecnología lo está desplazando. La clave está en entrenar a la gente para que use la IA para hacer su trabajo mejor, no para sustituirla”.
Desde la perspectiva de política pública, el secretario nacional de la Secretaría Nacional de Ciencia, Tecnología e Innovación (SENACYT), Eduardo Barría, subrayó que la Inteligencia Artificial es una herramienta transversal con impacto directo en la productividad y la competitividad del país: “La Inteligencia Artificial impacta todos los aspectos de la vida del individuo y de la sociedad, y su adopción aumenta la competitividad y la productividad de las empresas”.
Barría enfatizó que para aprovechar plenamente estas tecnologías es necesario cerrar brechas estructurales, especialmente en educación y formación del talento humano: “Tenemos que transformar la educación en el país desde kindergarten hasta el 12.º grado, y también a nivel de licenciatura y posgrado”.
Asimismo, destacó la importancia de una articulación efectiva entre empresas, academia y sector público para que la IA se traduzca en empleo de mayor valor agregado y desarrollo sostenible: “Definitivamente esta es una tarea nacional, que requiere una colaboración público-privada-académica, inversión en talento humano, infraestructura y soberanía de datos”.
Por su parte, Juan McKay, director ejecutivo de ADEDAPP, destacó que el enfoque debe estar en aplicaciones concretas y en la preparación del talento para lograr una adopción responsable y estratégica: “La Inteligencia Artificial ya está impactando la manera en que operan las empresas. El reto ahora es convertir ese conocimiento en decisiones prácticas: formar a nuestros equipos, identificar procesos donde la IA agrega valor y avanzar con una visión clara, sin perder el enfoque humano”.
Los especialistas coincidieron en que la adopción estratégica de la Inteligencia Artificial representa una oportunidad para fortalecer la competitividad del país, siempre que vaya acompañada de capacitación, marcos regulatorios adecuados y una visión de innovación sostenible que permita a las empresas adaptarse a los nuevos modelos de negocio impulsados por la tecnología.

