La más reciente edición del informe Perspectivas económicas mundiales del Banco Mundial, proyecta que el crecimiento mundial se mantendrá relativamente estable en los próximos dos años, con una desaceleración al 2,6 % en 2026 y un repunte al 2,7 % en 2027, cifras que representan una revisión al alza frente a la estimación publicada en junio.
El ajuste positivo de las previsiones responde, en gran medida, a un desempeño económico superior al esperado en Estados Unidos, que explica cerca de dos tercios de la revisión para 2026. No obstante, el Banco Mundial advierte que, de confirmarse estas proyecciones, la década de 2020 se encamina a registrar el crecimiento mundial más débil desde los años sesenta.
El informe también señala que la desaceleración económica está ampliando la brecha en los niveles de vida a escala global. Mientras que a finales de 2025 casi todas las economías avanzadas habrían superado los niveles de ingreso per cápita previos a la pandemia, alrededor de una cuarta parte de las economías en desarrollo se mantendría por debajo de los registros de 2019.
En cuanto a las economías en desarrollo, el Banco Mundial estima que el crecimiento se moderará del 4,2 % en 2025 al 4 % en 2026, para luego incrementarse gradualmente al 4,1 % en 2027, apoyado en la reducción de las tensiones comerciales, la estabilización de los precios de los productos básicos y una mejora de las condiciones financieras. Los países de ingreso bajo registrarían un crecimiento promedio del 5,6 % en el período 2026-2027, impulsado por la recuperación de la demanda interna y de las exportaciones.
Pese a esta recuperación parcial, el organismo advierte que el crecimiento del ingreso per cápita en las economías en desarrollo seguirá rezagado, con una expansión estimada del 3 % en 2026, por debajo del promedio observado entre 2000 y 2019. A este ritmo, el ingreso per cápita de estos países representaría apenas el 12 % del nivel de las economías avanzadas, lo que podría intensificar los desafíos de creación de empleo, especialmente ante la incorporación de 1.200 millones de jóvenes al mercado laboral en la próxima década.
El Banco Mundial subraya que, frente a niveles de deuda pública en economías emergentes y en desarrollo que alcanzan máximos de más de medio siglo, resulta prioritario reforzar la sostenibilidad fiscal. El informe destaca el uso de reglas fiscales como una herramienta para estabilizar la deuda y fortalecer la inversión privada, aunque advierte que su efectividad dependerá del compromiso político, la credibilidad institucional y el cumplimiento de estas normas.
“Cada año que pasa, la economía mundial muestra menos capacidad de generar crecimiento y aparentemente más resiliencia frente a la incertidumbre de las políticas”, dijo Indermit Gill, economista en jefe y vicepresidente sénior de Economía del Desarrollo del Grupo Banco Mundial. “Pero el dinamismo económico y la resiliencia no pueden ir mucho tiempo por caminos separados sin causar daño a los mercados de crédito y las finanzas públicas. En los próximos años, la economía mundial crecerá a un ritmo más lento que en la conflictiva década de 1990, mientras mantiene niveles sin precedentes de deuda pública y privada. Para evitar el estancamiento y el desempleo, los Gobiernos de las economías emergentes y avanzadas deben liberalizar enérgicamente la inversión privada y el comercio, frenar el consumo público e invertir en nuevas tecnologías y educación”.

