Una operación militar ejecutada en la madrugada de este sábado marcó un giro drástico en la crisis venezolana, luego de que Estados Unidos capturara al presidente Nicolás Maduro y lo sacara del país, en una acción calificada por Washington como extraordinaria y orientada a deponer al mandatario en funciones.
De acuerdo con información oficial, Maduro y su esposa, Cilia Flores, fueron detenidos en su residencia ubicada dentro de una base militar y trasladados a Nueva York, donde enfrentarán cargos penales relacionados con narcoterrorismo, según una acusación del Departamento de Justicia de Estados Unidos.
En las primeras horas del sábado, residentes de Caracas reportaron múltiples explosiones y el vuelo rasante de aeronaves sobre la capital. Posteriormente, el gobierno venezolano acusó a Estados Unidos de atacar instalaciones civiles y militares, calificando los hechos como un “ataque imperialista” y exhortando a la población a movilizarse en las calles.
El ministro de la Defensa, Vladimir Padrino López, difundió un mensaje en redes sociales en el que denunció una presunta “criminal agresión militar” por parte de Estados Unidos contra territorio venezolano. Según sus declaraciones, se habrían utilizado misiles y cohetes disparados desde helicópteros de combate, algunos de los cuales impactaron en zonas urbanas.
Las autoridades venezolanas informaron que se encontraban recopilando datos sobre posibles personas heridas y fallecidas, mientras el canciller Yván Gil anunció que Venezuela solicitó una reunión urgente del Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas, con el objetivo de que el organismo actúe en defensa del Derecho Internacional.
Desde Washington, el presidente Donald Trump afirmó que Estados Unidos administrará temporalmente Venezuela, al menos hasta que se concrete una transición que calificó como “segura, apropiada y legal”. El mandatario también señaló que su gobierno aprovecharía las reservas petroleras venezolanas para vender grandes volúmenes a otros países y consideró que sería “muy difícil” que la líder opositora María Corina Machado pueda gobernar el país, al asegurar que “no cuenta con el apoyo ni el respeto dentro de Venezuela”.
En tanto, el presidente de Panamá, José Raúl Mulino, se pronunció sobre los acontecimientos y reiteró la posición de su gobierno a favor del ejercicio democrático y del respeto a la voluntad popular del pueblo venezolano, expresada —según indicó— en las urnas electorales donde resultó electo Edmundo González. Mulino subrayó que Panamá será siempre solidaria con la paz y con un proceso de transición ordenado y legítimo en Venezuela.

