La Cámara Opina: Se necesitan decisiones firmes, responsables y pensadas en el país

Se acaba el 2025 y el mensaje es directo: Panamá no necesita más diagnósticos; necesita decisiones. Decisiones firmes, responsables y pensadas en el país, no en el cálculo político ni en el aplauso fácil.

Durante años evitamos enfrentar problemas de fondo. La Caja de Seguro Social fue uno de ellos. No era popular, no era cómodo, pero era inevitable. Resolverla era una condición básica para recuperar confianza. No decidir era la peor decisión. Hoy, con ese capítulo encaminado, el país no puede quedarse detenido mirando el retrovisor. Hay que avanzar.

Si algo nos ha dejado claro este año es que el empleo no aparece solo. El empleo se crea cuando hay confianza, reglas claras, inversión y un Estado que funcione. Cuando la ley se respeta y las instituciones hacen su trabajo; cuando dejamos de cerrar calles y empezamos a abrir oportunidades.

Panamá no puede seguir normalizando la informalidad, la burocracia ineficiente ni la parálisis como método de presión. Cada día perdido es una oportunidad menos para una familia. Cada proyecto frenado es un empleo que no nace. Aquí no hay ideologías que valgan: sin empresas no hay trabajo, y sin trabajo no hay bienestar.

Para 2026 necesitamos poner el empleo en el centro de todas las decisiones. Evaluar cada política pública con una pregunta sencilla: ¿esto genera o destruye oportunidades? Porque el empleo digno es el gran nivelador social. Es lo que sostiene hogares, activas comunidades y mantiene al país en movimiento.

Pero el empleo tampoco existe sin educación. Y eso hay que decirlo sin rodeo: No podemos seguir perdiendo años escolares ni castigando a nuestros jóvenes. Necesitamos educación alineada al mundo real, más formación técnica, más conexión con el sector productivo.

También necesitamos instituciones fuertes y justicia igual para todos y en tiempos adecuados, no olvidemos que justicia a destiempo no es justicia. Exigimos una justicia sin privilegios, sin amnistías disfrazadas, sin “intocables”. La corrupción no solo roba dinero; roba oportunidades, frena inversión y destruye confianza. Y sin confianza, no hay crecimiento sostenible.

Panamá ha demostrado que cuando hace las cosas bien, el mundo responde. Salimos de listas, mantenemos el grado de inversión, atraemos eventos globales y recuperamos inversiones productivas. Eso no es casualidad, esto se construye. Pero también se puede perder si bajamos la guardia. Por eso, decisiones de fondo como el futuro de la mina no pueden seguir postergándose. Son decisiones complejas, sí, pero cruciales para el empleo, la estabilidad económica y la credibilidad del país durante 2026. La inacción también tiene un costo, y ese costo lo pagan las familias panameñas.

Desde la Cámara de Comercio, Industrias y Agricultura de Panamá reiteramos con claridad nuestra disposición a seguir aportando, como lo hemos hecho históricamente: poniendo ideas sobre la mesa, participando de mesas de diálogo y negociaciones que toman decisiones responsables, impulsando consensos y trabajando de la mano con quienes entienden que el país va primero. Nuestro compromiso es claro: construir soluciones, generar oportunidades y defender el empleo, siempre pensando en el bienestar de las familias panameñas.

El 2026 nos exige madurez. Menos gritos y más conversación. Menos bloqueo y más trabajo. Aquí no se trata de quién gana una discusión, sino de que gane Panamá.

Panamá lo tiene todo, sí; pero, no basta con repetirlo. Hay que cuidarlo, defenderlo y ponerlo a producir para su gente. Y eso solo se logra si todos —Gobiernos central y municipales, Asamblea, sector privado, trabajadores y ciudadanía— decidimos remar en la misma dirección.

Este no es un año para titubeos ni para patear los problemas hacia adelante. Es un año para asumirlos de frente y resolverlos. Porque Panamá se construye con decisiones responsables.

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