Panamá iniciará 2026 con la entrada en vigor de un nuevo salario mínimo a partir del mes de enero, una medida que impactará a una parte significativa de la fuerza laboral del país. En un contexto donde más del 60% del empleo formal se concentra en el sector servicios, los ajustes salariales representan no solo un aumento en los costos laborales, sino también un factor que incide en la reorganización operativa de las empresas, la planificación de sus estructuras de personal y la adopción de herramientas orientadas a mejorar la eficiencia.
Ante este escenario, Grupo EULEN Panamá prevé que el mercado laboral en 2026 estará marcado por tres tendencias principales:
- reorganización de las operaciones empresariales como resultado del ajuste salarial
- mayor demanda de talento técnico especializado
- consolidación de la inclusión laboral como un elemento estructural dentro del mercado de trabajo.
Marybella del Mar Directora Comercial de Grupo EULEN Panamá, considera que el país se encuentra ante un momento de transición que también abre oportunidades. “Cuando un país redefine su marco salarial, no solo se ajustan los números: se redefine la forma de trabajar. Para muchas empresas, 2026 será un año para reorganizar procesos con más inteligencia operativa y con información más precisa. Es un punto de inflexión que bien gestionado puede generar eficiencia y crecimiento.”
La ejecutiva señala que, en un entorno donde las empresas buscan mayor trazabilidad y control, la digitalización de procesos ya dejó de ser una innovación para convertirse en una expectativa. Durante el último año, la compañía reforzó sus sistemas de seguimiento en línea que permiten a los clientes visualizar en tiempo real la ejecución de tareas y la gestión del personal. Este tipo de tecnología, apunta Del Mar, será determinante en un mercado donde las decisiones se toman cada vez más con base en datos y no solo en percepciones. “La transparencia operativa será central en 2026. El mercado quiere saber qué se está haciendo, cómo y con qué recursos. Y esa claridad es la que permite a las empresas mantener estabilidad incluso en periodos de ajuste.”
En tanto, Erika Sánchez, directora de Recursos Humanos, afirma que el reto no es solo atraer talento técnico, sino acelerar la transición del aula al empleo. “Panamá necesita técnicos formados, y los necesita ya. La economía no puede esperar a que se cierre la brecha entre lo que enseñan las instituciones y lo que requieren las empresas. Nuestro compromiso es acortar ese camino: abrir oportunidades reales para jóvenes que hoy están saliendo del aula y que pueden convertirse en el motor del sector servicios.”
Sánchez destaca que este esfuerzo tiene un impacto profundo en la cultura de trabajo.
“La inclusión no es un gesto simbólico ni un programa aislado. Es una forma de entender el trabajo y la diversidad. Cada persona que se integra aporta una manera distinta de ver los procesos, y eso mejora a los equipos y fortalece a las organizaciones.”
En paralelo, la empresa está desarrollando un plan ampliado de bienestar laboral para 2026, con un enfoque particular en la población operativa que trabaja en instalaciones de terceros, una característica propia del sector servicios que exige modelos de acompañamiento más flexibles y descentralizados.
Para Del Mar, el factor que definirá el próximo año no es la presión salarial ni la competencia del mercado, sino la capacidad del sector para construir relaciones colaborativas entre empresas, instituciones de formación y entidades públicas. “El 2026 será un año que exigirá alianzas reales. Ningún actor del sector servicios puede avanzar solo: necesitamos de los centros de formación, de las autoridades laborales y de los clientes. La clave estará en acompañarnos mutuamente hacia una operación más eficiente, más humana y más preparada para el futuro.”

